Skip to main content

This page is also available in English

Change now

<<Todos los días se come>>. Por esta razón, la industria alimentaria también destaca en las crisis globales por su gran capacidad de resistencia - llamada resiliencia en la jerga especializada. Sin embargo, la pandemia del coronavirus está ejerciendo una presión totalmente nueva sobre el sector. Por lo tanto, una cuestión crucial para el futuro es: ¿Cómo mejorar la resiliencia digital de las empresas? 

"El mayor enemigo del progreso no es el error, sino la inercia", cómo dijo el historiador británico Henry Thomas Buckle. En la actualidad, estas palabras no se aplican a la industria alimentaria. Precisamente la crisis del coronavirus está acelerando enormemente el interés por soluciones basadas en la práctica en torno a la digitalización. Esto es sin duda una buena noticia - ya que en el futuro las pruebas de resistencia inesperadas seguirán poniendo a prueba la resiliencia de las empresas.

 

La situación sigue siendo difícil para muchas empresas – la TI debe dar resultados

Una mirada a la situación actual: Aunque la mayoría de las empresas han logrado superar la crisis, la situación general sigue siendo difícil. En el sector de la hostelería, el volumen de ventas se ha reducido considerablemente. En el comercio minorista de alimentación las cosas son mejores, pero no cada proveedor de Rewe, EDEKA, Costco, Trader Joe’s, Tesco, Morrisons, etc. comenzaron el año con beneficios. Al contrario. En Alemania, por ejemplo, la Federación de la Industria Alimentaria Alemana ha informado de pérdidas de dos dígitos. Según éste, la facturación del sector en enero fue casi un 14 por ciento inferior a la del año anterior.

A ello se añaden los retos cotidianos de las empresas alimentarias: Cadenas de suministro en situaciones de estrés permanente, escasez de mano de obra cualificada y altas exigencias en la productividad en un entorno competitivo. Y, sobre todo, la presión de los precios, que se agudiza aún más según un nuevo estudio de McKinsey titulado "Disruption and Uncertainty". Porque, tanto la sensibilidad en el precio de los consumidores como los precios de las materias primas están aumentando.

Para reforzar la resiliencia y la capacidad competitiva de las empresas, la tecnología informática debe garantizar tres cosas: 

  1. Flexibilidad: las tecnologías digitales deben permitir a las empresas hacer frente de forma efectiva a lo esperado así como a lo inesperado. A éstas se les exige un alto grado de flexibilidad, no sólo en las operaciones, sino también en la planificación y el pronóstico.
  2. Eficiencia: Precisamente en los mercados "Justo a tiempo" es importante lograr la máxima eficiencia - en cada etapa del proceso de creación de valor. Los márgenes, ya reducidos, no deben ser devorados por procesos ineficaces basados en el uso de papel en el ámbito de producción.
  3. Transparencia: Un buen sistema de identificación garantiza que los responsables de la toma de decisiones puedan hacer lo correcto en todo momento. Esto también puede significar la retirada de productos del surtido con un aporte de cobertura negativo. La seguridad de los productos y un concepto de trazabilidad eficaz también son muy importantes.

 

Una mayor resiliencia digital en el uso de sistemas TI integrados

¿Cuál es la situación real de la resiliencia digital de las empresas? No es tan mala, cómo arrojan los resultados de nuestro estudio de CSB sobre los efectos del coronavirus en la industria alimentaria. De acuerdo con éste, las cadenas de suministro digitalizadas ofrecen una buena protección contra la inseguridad de planificación o los retrasos en la entrega. Aquellos que han invertido en la integración y digitalización de sus procesos de creación de valor en los últimos años, están ahora en mejores condiciones de trabajar conjuntamente con sus socios.

Precisamente las compañías con sistemas integrados de TI y ERP se encuentran bien posicionadas también en la crisis de esta pandemia, en lo que se refiere al control y la capacidad de reacción de su empresa: Ventajas de una cooperación virtual, flexibilización y agilización de los procesos, así como una planificación rápida y precisa son en este contexto aspectos esenciales. Según el estudio, el 51% de los encuestados apuestan por soluciones integradas tanto en producción como en administración, mientras que el 53% para informes y análisis. Sin embargo, sólo una de cada veinte empresas usa sistemas inteligentes, mientras que siguen habiendo oportunidades prometedoras mediante la integración de datos de mercado - en particular, en lo que respecta a los cambios en los hábitos de compra de los consumidores o bien en los procesos con proveedores, comerciantes o clientes.

 

La digitalización es una competencia clave para las empresas alimentarias

Sin embargo, lo que se ha logrado hasta ahora no debe ser motivo para no seguir avanzando intensamente en la digitalización de la empresa. Los participantes en el estudio están de acuerdo en que la digitalización será mucho más decisiva en el futuro para el funcionamiento de una fábrica y su resiliencia en caso de crisis. El dominio de las tecnologías digitales se está convirtiendo cada vez más en una competencia clave. Los procesos digitalizados desde la entrada de mercancías, pasando por producción, envasado y almacenamiento, hasta la entrega, hacen que el procesamiento de alimentos sea lo más flexible, eficiente y transparente posible.

Los próximos pasos deben darse ahora. El objetivo debe ser un soporte digital completo del valor añadido, para seguir mejorando la eficiencia y la resiliencia. Las soluciones digitales, desde la evaluación de las materias primas hasta la trazabilidad, reflejan un amplio abanico:

  1. La gestión y el control digitalizados de las materias primas en la entrada de mercancías permiten una evaluación continua de los proveedores - un factor esencial en el manejo de productos naturales que no tienen una calidad estandarizada.
  2. La marcación e identificación unívocas mediante códigos de barras, chips RFID, sensores e identificación de imágenes garantizan una clara visión general y una documentación completa. Esto permite al mismo tiempo una trazabilidad continua, ya que los datos se transmiten electrónicamente de una fase de elaboración a otra.
  3. Cuando los tamaños de los lotes se reducen en la producción, aumenta el número de cambio de pedidos. La consecuencia: En total, incremento de los tiempos de preparación, una gran incertidumbre en la planificación de la producción y el personal, así como una presión cada vez mayor sobre la productividad. La planificación de la producción y el pronóstico con soporte en software ayudan a contrarrestar esta situación.
  4. Con las mediciones correctas, exactas y actualizadas, los responsables de la toma de decisiones pueden controlar el rendimiento, detectar problemas e intervenir de forma estratégica, con el fin de optimizar aún más las operaciones diarias.La evolución hacia el gemelo digital dará lugar a una mayor revalorización de los sistemas de indicadores.
  5. La optimización digital del almacén ayuda a evitar la sobrecarga de stocks, garantizando al mismo tiempo un pedido posterior a tiempo.
  6. El control remoto de las instalaciones permite anticipar los problemas y planificar los trabajos de mantenimiento necesarios. De este modo, se minimizan los tiempos de inactividad y se alcanza la máxima efectividad de la instalación (OEE).
  7. Los sistemas ERP pueden comunicarse con las instalaciones en producción o picking. Los sistemas Pick-by-Voice y Pick-by-Vision guían a los empleados a la zona correcta en el almacén, y mediante luces o números se señalan la posición exacta de los artículos.
  8. La introducción de la automatización y la robótica también favorece la interacción efectiva de los flujos de datos y mercancías. Numerosas empresas de alimentación ya han desarrollado estándares pioneros en el ámbito de la intralogística, especialmente en lo que se refiere a las instalaciones automatizadas de producción y envasado, las instalaciones automáticas de despaletización, las instalaciones de clasificación, así como los almacenes de estanterías elevadas para palets o cajas individuales.

 

Mirando al futuro

Una cosa está clara: Las tecnologías de digitalización acabadas y probadas en la práctica se están introduciendo más rápidamente que las innovaciones más sensacionales. Al mismo tiempo, las tecnologías actuales están sujetas a un cambio constante, evolucionando continuamente. Por lo tanto, cuando las empresas implantan un nuevo sistema de TI, han de mirar siempre también al futuro. La Inteligencia Artificial (IA), el Internet de las Cosas (IoT), el Big Data y el Blockchain son todos ellos nuevos desarrollos que, aunque todavía están en sus comienzos, desempeñarán seguramente un papel fundamental en los próximos años.

Por otra parte, la IA está adquiriendo cada vez más importancia en los nuevos proyectos. Para obtener los mayores beneficios posibles, es importante adaptarlos a cada caso de aplicación. De este modo, la IA puede contribuir a resolver un problema concreto o cumplir requisitos individuales, lo que genera claras ventajas económicas en términos de aumento de las ventas y mayores márgenes.

Un ejemplo de la utilización económica de la IA es la clasificación del jamón crudo mediante técnicas de análisis de imágenes de vanguardia. El sistema calcula de forma automatizada la calidad de la carne, y a continuación, determina el uso ideal de la canal, con el fin de obtener un beneficio óptimo, o bien determina su transformación óptima en un producto acabado.

Si miramos más hacia el futuro, los sistemas Pick-by-Voice y Pick-by-Vision, así como otras tecnologías BMI, podrían completarse pronto con la introducción de "interfaces cerebrales": Mediante la medición de las ondas cerebrales e indicadores holográficos, los operarios controlan sus máquinas de producción en el sentido real de la palabra por transmisión de pensamiento.

Todo esto - combinado inteligentemente - llevará al final la resiliencia del sector alimentario a un nivel aún mayor.